El sube y baja del dólar
El reordenamiento global y la diversificación de mercados ofrecen a República Dominicana una ventana histórica para escalar su economía.
Actualizado: 28 de Enero, 2026, 07:07 AM
Publicado: 28 de Enero, 2026, 01:05 PM
Víctor Grimaldi Céspedes.
Santo Domingo.– Durante mucho tiempo, el dólar fue tratado como un santo. No se le discutía, no se le tocaba, no se le bajaba la voz.
Durante mucho tiempo, el dólar fue tratado como un santo.
Era fuerte porque debía serlo, no porque hiciera falta. Su fortaleza no se medía en fábricas abiertas ni en barcos cargados, sino en una fe casi religiosa que confundía prestigio con poder real.
Su fortaleza no se medía en fábricas abiertas ni en barcos cargados.
Pero los imperios, cuando envejecen lo suficiente, aprenden una lección incómoda: las monedas no gobiernan al mundo; lo gobiernan quienes producen.
Las monedas no gobiernan al mundo; lo gobiernan quienes producen.
En este punto de la historia, la economía de Estados Unidos ha comenzado a hablar en un idioma menos solemne y más práctico. El dólar —ese viejo tótem— ha dejado de ser intocable y ha empezado, discretamente, a trabajar.
La economía de Estados Unidos ha comenzado a hablar en un idioma menos solemne.
No es un accidente. Tampoco una debilidad. Es una decisión. Bajo la lógica política de Donald Trump, el dólar no está llamado a lucirse en los salones de la ortodoxia financiera europea, sino a servir en los talleres, los puertos y las plantas industriales.
Bajo la lógica política de Donald Trump, el dólar no está llamado a lucirse.
Un dólar un poco más barato no humilla a Estados Unidos; lo vuelve exportador, competitivo, incómodo para sus rivales y útil para sus trabajadores.
Un dólar un poco más barato lo vuelve exportador y competitivo.
Cuando el dólar baja la voz, las exportaciones estadounidenses hablan más alto. Los productos viajan con menos peso. Las importaciones se encarecen y dejan de aplastar a la industria local. El empleo respira.
Cuando el dólar baja la voz, las exportaciones estadounidenses hablan más alto.
La economía real —esa que no sale en las pantallas de Bloomberg— recupera protagonismo frente a la economía de los símbolos.
La economía real recupera protagonismo frente a la economía de los símbolos.
El mundo, por supuesto, escucha. No entra en pánico, pero toma nota. Y cuando la moneda hegemónica deja de presentarse como dogma eterno, los mercados hacen lo que siempre han hecho desde Babilonia: diversifican.
Cuando la moneda hegemónica deja de ser dogma, los mercados diversifican.
El oro vuelve a caminar con paso firme, no por miedo apocalíptico, sino por prudencia antigua.
El oro vuelve a caminar con paso firme por prudencia antigua.
Los BRICS avanzan sin ruido, sin discursos incendiarios.
Los BRICS avanzan sin ruido ni discursos incendiarios.
China, con paciencia milenaria, no sueña con un dólar muerto, sino con un dólar predecible mientras fortalece su músculo productivo.
China no sueña con un dólar muerto, sino predecible y fuerte.
Europa, mientras tanto, se incomoda: su moneda es fuerte, pero su industria flaquea.
Europa se incomoda: su moneda es fuerte, pero su industria flaquea.
Impacto del dólar más débil en República Dominicana
Y en medio de este reordenamiento silencioso aparece el Caribe. Aparece la República Dominicana.
En medio del reordenamiento económico aparece la República Dominicana.
Para un país como el nuestro, el dólar más débil no es una amenaza, sino una ventana histórica.
Para República Dominicana, el dólar más débil es una ventana histórica.
Mientras muchos viven sobresaltados por devaluaciones y crisis, la República Dominicana mantiene previsibilidad, estabilidad y cercanía estratégica con Estados Unidos.
República Dominicana mantiene estabilidad y cercanía estratégica con EE.UU.
El nearshoring devuelve valor a la geografía. El tiempo vuelve a importar. Estar cerca es una ventaja.
El nearshoring devuelve valor a la geografía y la proximidad es ventaja.
Un dólar menos rígido permite competir sin trauma social, fortalecer exportaciones, turismo e industria. Pero nada ocurre solo.
Un dólar menos rígido fortalece exportaciones, turismo e industria.
Sin política industrial inteligente, la ventana se cierra. Con ella, el país escala.
Sin política industrial inteligente, la ventana se cierra para el país.
Reordenamiento global y oportunidades para República Dominicana
No estamos viendo el fin del dólar. Estamos viendo el fin del dólar sagrado. Y cuando una moneda deja de ser altar y vuelve a ser herramienta, el mundo no se cae: se reacomoda.
No es el fin del dólar, sino el fin del dólar sagrado.
En los reacomodos, ganan los que saben leer el viento.
En los reacomodos, ganan los que saben leer el viento.


