Dos Minutos: el apagón de la sensatez
Para la oposición, el apagón de ese día no fue un incidente técnico, fue el fin del mundo, la prueba irrefutable de que somos un Estado fallido.
Actualizado: 24 de Febrero, 2026, 09:33 PM
Publicado: 24 de Febrero, 2026, 09:27 PM
En el país, volvemos a hablar de una gran falla eléctrica que se pudo corregir en tiempos razonables, pero el momento es también preciso para hablar del apagón de la sensatez política.
El lunes 23 de febrero, República Dominicana volvió a quedar sin energía eléctrica. Un fallo en el sistema de transmisión nos recordó lo frágiles que son nuestros cables, pero sobre todo lo predecible que es nuestra política.
Antes de que regresara la luz, ya las redes sociales estaban inundadas de un discurso que conocemos de memoria: el colapso total.
Para la oposición, el apagón de ese día no fue un incidente técnico, fue el fin del mundo, la prueba irrefutable de que somos un Estado fallido. Este es el fatalismo estratégico dominicano.
En nuestra acera política no existen los matices. Si la luz se va, el sistema eléctrico murió.
Si el pollo sube dos pesos, el hambre nos devora. Si el tráfico se detiene, al país llegó el apocalipsis.
Lo curioso es que este guión no tiene autor fijo, solo inquilinos temporales. Los que hoy ven la hecatombe en un fallo de transmisión, ayer cuando eran gobierno pedían paciencia y comprensión. Y quienes hoy minimizan el problema desde el poder, ayer usaban la oscuridad para iluminar su camino hacia el palacio.
Politización
El problema de politizar cada avería con tintes de tragedia es que terminamos por agotar al ciudadano. El fatalismo nos impide debatir soluciones estructurales porque estamos demasiado ocupados gritando que el barco se hunde.
La noche del martes volvió la luz, pero el discurso de las ruinas se quedó encendido. Quizás el verdadero apagón que debemos superar no es el de los megavatios, sino el de la sensatez política.
La República Dominicana arrastra desde hace décadas un problema estructural en el sistema eléctrico, marcado por interrupciones del servicio, déficits financieros y debates constantes sobre la gestión del sector.
Los apagones, tanto programados como inesperados, han formado parte de la cotidianidad nacional y han sido un tema recurrente en campañas electorales y confrontaciones entre oficialismo y oposición.

