martes 09 de febrero, 8:26 am
Publicada el 20/06/2009
DOCUMENTO HISTÓRICO

Diálogo inédito con Bosch: “Tuve que limpiar al PRD de los terroristas perredeístas, sacarlos del partido y del país”

El documento se publica con el consentimiento de su autor, Víctor Grimaldi, actual embajador dominicano ante la Santa Sede.
Por: Víctor Grimaldi/Especial para noticiassin.com
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Juan Bosch y Víctor Grimaldi en 1995 durante la puesta en circulación de un libro de Gutiérrez Félix

Primera parte-

En el centenario del naciomiento del profesor Juan Bosch, expresidente de la República,  noticiassin.com/24 horas inicia la publicación, en varias partes, de un diálogo inédito entre el político, escritor, historiador y hombre de estado, con el periodista Víctor Grimaldi, actual embajador de República Dominicana ante la Santa Sede.

La conversación tuvo lugar en noviembre de 1977, hace 32 años. A continuación, la primera parte del texto, que se publica con el consentimiento de su autor. 

VG: ¿Qué se planteaba Ud. como objetivo central al regresar al país en abril de 1970?

 JB: Dos cosas, una inmediata y otra mediata. La primera se debió a una información que me llegó desde Madrid procedente de fuentes muy seguras según la cual en la República Dominicana se les iba a dar muerte a 175 dirigentes políticos de los partidos de izquierda y el PRD. Recibí la noticia al comenza el mes de abril, en el momento en que doña Carmen estaba aquí por razones familiares y yo no podía dejar a Bárbara, que entonces era muy joven, viviendo en un hotel en París. Entre la dirección del PRD y yo había un compromiso de que yo vendría después de las elecciones porque de esa manera se evitaba que se despertaran falsas ilusiones de que yo iba a ser candidato presidencial.
 

VG: Nunca se había dicho la razón de que su llegada se pospusiera.

JB: Porque yo no se la expliqué a la dirección del PRD; lo que le dije fue que no podía venir antes del 16 de mayo porque tenía trabajo que hacer, y efectivamente estaba escribiendo en ese mes de abril la Breve Historia de la Oligarquía que consideraba importante y necesario para otros planes que tenía en la mente y de los cuales tal vez hable luego. Pero cuando supe la noticia que me enviaron desde Madrid me decidí a venir y llamé aquí para que me enviaran el pasaje. De manera coincidencial Peña Gómez estaba aquí en una situación difícil porque consideraba que sus gestiones al frente del PRD habían terminado en fracaso, y así me lo decía en carta que me envió con un amigo que llegó a París muy pocos días antes de que llegara doña Carmen. Recuerdo que Peña decía en esa carta que la situación política no era para un discípulo sino para un maestro y que yo tenía que venir a hacerme cargo de la dirección del PRD. Así, mi solicitud resultó coincidente con el interés de Peña Gómez y se me envió el pasaje a París y además fue doña Carmen, lo cual era muy importante para mí porque si ella no iba yo no podía venir. Por cierto que doña Carmen llegó enferma y a pesar de eso como ya mi pasaje tenía día señalado o fecha fijada yo salí para acá sin esperar que ella mejorara. La idea de que había el plan de matar a 175 dirigentes políticos de la izquierda y del PRD me tenía muy preocupado. Me daba cuenta de que los muertos iban a ser principalmente líderes del MPD, del PCD y del PRD y pensaba, creo que con razón, que si eso sucedía aquí iba a quedar aniquilado el movimiento revolucionario.

VG: ¿Le explicó la fuente que le suministró la información qué cosa se perseguía con la muerte de esos dirigentes políticos?

JB: No. Sólo se me dijo que después de las elecciones, que iba a ganar el Dr. Balaguer de todas maneras, iban a matar ese número de dirigentes.

VG: ¿Cree usted que iban a matarlos porque esperaban alguna reacción de esos dirigentes a la reelección de Balaguer?

JB: No me explicaron nada. Sólo me enviaron la noticia, y como la noticia era de fuente confiable, no la puse en duda, y meses después empezó a cumplirse el plan puesto que fueron muertos Otto Morales, Amín Abel, Amaury Germán y tantos otros.

VG: Y al Moreno, aunque había salido del país.

JB: Sí había salido antes de que yo llegara. Los muertos fueron muchos, unos conocidos y otros no. Algunos eran miembros de otros partidos. Narciso Isa Conde salvó la vida porque yo obligué, prácticamente al PCD a sacarlo del país.

VG: ¿No se daba cuenta el PCD del peligro que corría?

JB: Creo que no se daba cuenta, pero cuando vieron que iban cayendo uno a uno todos aquellos que yo había mencionado como amenazados de muerte, se dieron cuenta de que la cosa iba en serio y lo sacaron del país. Como ves, mi vuelta al país era necesaria para salvar vidas porque si se producía la muerte de 175 jóvenes dirigentes, como se me había informado, el movimiento revolucionario dominicano desaparecería. Con 25 que mataran quedarían los grupos revolucionarios sin dirección, y para evitar que eso sucediera yo tenía que venir sin pérdida de tiempo a detener la ola terrorista que se había adueñado del país.

VG: Cuando usted habla de la ola terrorista, ¿se refiere también a las actividades de algunos grupos de izquierda que llevaron el terror al campo político?

JB: Sí, y por eso mismo al venir al país traía un plan que consistía básicamente en hacerle frente primero al terror de las izquierdas. ¿Por qué? Porque si llegaba a enfrentarme primero que nada con el terror de las derechas las izquierdas iban a pensar que yo apoyaba a los grupos izquierdistas que ejercían el terror, y eso podía intensificar el terror, hacer más fuerte la ola terrorista, y si ellos hacían eso las derechas iban a responder haciendo más intenso y más extenso el terror oficial.

VG: ¿Por qué? ¿Porque las derechas iban a pensar también que Ud. había venido a apoyarlas?

JB: No; las derechas no podían pensar eso y no tenían necesidad de hacerlo porque naturalmente, si les mataban más policías o más guardias, ellas iban a responder matando más jóvenes de la izquierda. Por eso se explica que al hacerle frente a la ola de terror fuera acusado y calumniado al mismo tiempo por las izquierdas y por las derechas, y como aquí no hay todavía suficiente madurez política para analizar situaciones concretas y llegar a las conclusiones correctas, era muy difícil que las izquierdas y las derechas llegaran a tener un criterio político definido y claro en relación con lo que venía a hacer. Recuerdo que el día que llegué aquí, o tal vez al siguiente, Wessin y Wessin hizo en televisión unas declaraciones violentas contra mí, pero también las hacía El Caribe, y eso sucedía porque ni Wessin-Wessin ni El Caribe se daban cuenta de la situación en que estaba viviendo el pueblo dominicano y de la tragedia que amenzaba caerle encima. Aquí faltaba, y falta todavía, la experiencia política, pero yo sabía lo que era el terror y las consecuencias que dejaba y había visto a muchos revolucionarios pasarse al campo del gansterismo y sabía que eso iba a suceder aquí.

VG: ¿Ud. conocía la experiencia de Guatemala?

JB: No la de Guatemala, que estaba pasando por esa situación en esos mismos días, por cierto a costa de muchos sufrimientos y miles de muertos, pero conocía la de Cuba, que había sido anterior a la de Guatemala.

VG: Guatemala vivió un proceso parecido como consecuencia de la intervención norteamericana de 1954.

JB: Pero la verdadera crisis de Guatemala comenzó más tarde, con la actividad de las guerrillas campesinas y urbanas.

VG: Lo cierto es que en Guatemala no se detuvo el terrorismo y tras él vino la matazón de lado y del otro y la situación política no ha evolucionado hacia condiciones favorables para el pueblo.

JB: No ha evolucionado porque cuando el terrorismo es ejecutado de parte y parte no hay posibilidad de hallarle solución a la crisis política que le dio origen al terrorismo. Aquí, por ejemplo, no podía haber salida para esa crisis porque la crisis fue inducida con el propósito de conseguir que asustada por el terror, la derecha dominicana se reuniera alrededor de Balaguer. Así, además de que la derecha se fortalecía a sí misma a la sombra del poder público, fortalecía a Balaguer porque éste era la garantía de que la gente de la derecha no iba a ser asesinada, de que no iban a expropiarlas. Al mismo tiempo que Balaguer resultaba fortalecido por la derecha, que le proporcionaba un amplio terreno de apoyo político, la derecha iba haciéndose económicamente más fuerte porque el gobierno pagaba aquel apoyo con concesiones de tipo económico. Nunca llegó a darse cuenta de eso la izquierda dominicana que escogió el terror como arma política.

VG: Una indicación de lo que dice Ud. es que el día 26 de marzo de 1970, cuando Balaguer anunció que aceptaba ir de candidato de su partido a la reelección, estaba secuestrado el coronel Crowley. Balaguer apareció por televisión rodeado de militares y parecía que todos ellos sentían que la única solución para el extremismo de la izquierda era la reelección del Dr. Balaguer.

 

JB: Sí. Yo estaba en París y desde allá podía ver cosas que no se veían desde aquí. Balaguer aprovechó muy bien el secuestro de Crowley para justificar la necesidad de su primera reelección. Pero quiero decir en este momento algo que ya había dicho públicamente, y es que esa situación de terrorismo que se creó en la República Dominicana aprovechando el estado de ánimo que quedó una parte de la juventud como resultado del aplastamiento de la Revolución de Abril no fue obra del espontaneísmo sino de la CIA. La CIA tenía desde los tiempos de la intervención militar norteamericana el plan de que Balaguer durara en el poder por lo menos ocho años, y yo recuerdo que en el año 1966 las tropas yanquis pasaban por la puerta de mi casa gritando "Balaguer ocho años, Balaguer ocho años". Para fortalecer a Balaguer, la CIA estimuló el terrorismo en este país, y ciertos sectores de la izquierda se dejaron guiar en eso de la CIA así como se habían dejado conducir políticamente de la Embajada norteamericana, también engañados, en el 1961 y el 1962, según expliqué en mi libro "Crisis de la Democracia de América".

VG: ¿Y cómo cree Ud. que influyó la CIA sobre los grupos de izquierda para que éstos organizaran equipos terroristas?

JB: Las organizaciones como la CIA tienen agentes en los partidos políticos de los países donde ellas operan, así como los tienen en asociaciones económicas, científicas, populares, artísticas; es decir, donde quiera que puedan recoger información y ejercer influencia. El el caso de los partidos políticos, los agentes de la CIA o de cualquiera otra organización similar a la CIA están siempre en los niveles de mando o dirección pueden también influir en que se adopte tal o cual política; desde esos niveles de mando o dirección pueden saber y decir qué cosa   está   haciéndose,   pensándose   o planeándose. No es en los niveles bajos de un partido político o de las organizaciones en que funcionan esos agentes donde pueden enterarse de cosas que le interesan a la CIA ni desde donde pueden ejercer influencia. En el caso del terror en nuestro país, los agentes colocados en los niveles más altos de los grupos políticos podían convencer a los líderes de que el terror era la línea política adecuada para resolver la situación dominicana.

VG: Y naturalmente, aparecían como los más revolucionarios y chantajeaban a todo el mundo, sobre todo por esa situación que se creó después de la revolución según ha dicho Ud.

JB: Exacto. Aquí se llegó a tales extremos que cuando vine de Europa encontré que el PRD estaba envuelto y comprometido en la línea del terrorismo y se hallaba dirigido por sectores terroristas de otros partidos o grupos, pero también tenía dentro de sus filas terroristas. Lo primero que tuve que hacer, antes de enfrentar el terror de la izquierda, fue limpiar el PRD de los terroristas perredeístas, a muchos de los cuales tuve que sacar no sólo de sus filas sino además del país.

VG: Quiere decir que ese era su objetivo inmediato cuando volvió al país en abril de 1970.

 
JB: Sí, ése era el objetivo inmediato.

VG: Yo, y conmigo varias personas que nos preocupábamos por la situación, pensé que Ud. traía otro objetivo, que era el de sacar al PRD del atolladero en que se había metido en sus negociaciones con los partidos de oposición.

JB: No. Esa gestión estaba ya fracasada y no había nada que hacer en relación con ella.

VG: ¿Creía Ud. que ese fracaso fue de la dirección del partido que actuaba en el país?

JB: Sí, pero fue un fracaso de poca importancia porque no fue el fracaso de un plan político del cual dependiera la vida o la muerte del PRD. Además, Peña Gómez reconoció el fracaso de esa política en una carta que me envió a París y que está en mis archivos. En realidad, lo dañino para el PRD no era que las negociaciones con los partidos de la oposición fracasaran; lo dañino era su alianza secreta, y especialmente sin mi conocimiento, con sectores terroristas, porque lo que podía llevar al gobierno a desatar una persecución a muerte del perredeísmo era esa alianza con los grupos terroristas. Y tal vez sea oportuno decir aquí que la persecución empezó con la muerte de varios perredeístas que fueron dedicados a trabajar con esos grupos, pero que amenazó extenderse a los niveles más altos de la dirección del PRD, y no sólo de parte del gobierno sino de parte de los sectores terroristas a que he hecho alusión. Por ejemplo, yo recibí numerosas veces amenazas de muerte del Servicio Secreto de la Policía y en una ocasión se hicieron circular muchos millares de una hoja impresa que partía del Servicio Secreto en la cual se ofrecían 5 mil pesos por mi cabeza, pero también recibía muy a menudo amenzas de muerte que partían de los grupos terroristas.

VG: ¿Eran amenazas telefónicas?

JB: Telefónicas y escritas, y en algunas ocasiones eran informaciones que me traían afiliados a organizaciones políticas que habían recibido órdenes de matarme o de participar en un plan para matarme. Naturalmente, antes de salir de París yo había previsto que eso iba a suceder, de manera que sabía de antemano qué precauciones debía tomar. Cuando decidí volver a Santo Domingo hablé con doña Carmen y con Barbarita y les dije más o menos esto: "Voy para Santo Domingo y no puedo dejar de hacerlo porque la situación dominicana está complicándose. Ustedes saben o deben imaginarse que al ir pasaré a correr peligro, el peligro de que me maten, y si no lo sabían ahora se lo digo, y quiero que ustedes sean conscientes de eso y sepan también que si eso sucede no será una sorpresa para mí y no debe serlo para ustedes. Las dos respondieron de manera muy hermosa, diciendo que ellas sabían que yo corría peligro pero que si me tocaba lo peor ellas confiaban en que yo caería con dignidad. Al llegar aquí me dí cuenta de que la situación se complicaba día por día; que las amenazas contra mí eran muchas,  pero que peor era lo que pasaba en las calles, porque la lucha había degenerado en matanzas diarias que se daban no ya sólo entre jóvenes de izquierda y agentes policiales, sino también entre sectores de la izquierda.

VG: Sí, también hubo matanzas entre las mismas izquierdas.

JB: Así fue, y ese agravamiento de la situación me llevó a adelantar un plan que traía de Europa en el cual había estado pensando desde el año 1969. Hay que aclarar, y éste es el momento de hacerlo, que ya en 1969 yo me consideraba marxista aunque me faltaba, y todavía me falta, mucho que aprender de Marx y de sus seguidores, y al darme cuenta de que era marxista me daba cuenta también de que no tenía nada que hacer en el PRD, pero también comprendía que en el PRD había cantidad de gente de todas las edades y de varias clases y capas sociales a los que valía la pena rescatar, digamos, salvar para la revolución que algún día se haría en la República Dominicana. Continuará…