Fe y vida: “La Inocencia”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Hoy quiero escribirles a Ustedes sobre algo muy importante y que no debe de dejarse perder a cada niño y es su inocencia.

Dice el libro del Eclesiastés en el Capitulo 3, Versículos del 1 al 8: “Que todo tiene su tiempo” Yo siempre he dicho que no se deben ni se pueden quemar las etapas. La niñez es la niñez, la juventud es la juventud, y así sucesivamente. No podemos caminar ni correr antes de gatear, entonces tratemos por todos los medios, que nuestros niños conserven su inocencia y no tratemos de quemarle sus etapas.

La Inocencia de la infancia es el estado del alma limpia de culpa, es el brillo que brota de los ojos de una niña o niño cuando le miramos fijamente a sus ojos. Con los años vamos perdiendo nuestra inocencia, que no es otra cosa que la sabiduría que nos regalo Dios.

Quiero contarles algunas historias que llegaron a  mis manos y que a mí me hicieron un impacto grande y gracias a ellas puede reflexionar en lo que es la inocencia: “Al actor y orador Leo Buscaglia se le solicitó una vez que fuera parte del jurado en un concurso. El propósito del concurso era encontrar al niño más cariñoso. El ganador fue un niño de 4 años, vecino de un anciano cuya esposa había fallecido recientemente. El niño, al ver al anciano llorar en el patio de su casa, se acercó y se sentó en su regazo. Cuando su mamá le preguntó qué le había dicho al vecino, el niño le contestó…Nada, sólo le ayudé a llorar”. “La maestra Debbie Moon estaba estudiando con su grupo de primer grado la pintura de una familia. En la pintura había un niño que tenía el cabello de color diferente al del resto de los miembros de la familia. Uno de los niños del grupo sugirió que el niño de la pintura era adoptado. Entonces, una niña del grupo le dijo: Yo sé todo de adopciones porque soy adoptada. ¿Qué significa ser adoptado? Preguntó otro niño. Significa dijo la niña, que tu creces en el corazón de tu mamá en lugar de crecer en su vientre”. “Jamie estaba intentando conseguir una parte en una obra en la escuela. Su mamá contaba que el niño había puesto su corazón en ello y ella temía que no fuera elegido. El día que las partes de la obra fueron repartidas, yo estaba en la escuela. Jamie salió corriendo con los ojos brillantes, con orgullo u emoción. Adivina que mamá grito y luego dijo las palabras que permanecerán como una lección para mí: He sido elegido para aplaudir y animar”. “Un niño de 10 años estaba parado frente a una tienda de zapatos en una calle, descalzo apuntando a través de la ventana y temblando de frio. Una señora se acercó al niño y le dijo: Mi pequeño amigo, ¿qué estas mirando con tanto interés en esa ventana? Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos, fue la respuesta del niño. La señora lo tomó de la mano y entraron en la tienda. Le pidió al empleado media docena de pares de calcetines para el niño. Preguntó si podía darle un recipiente con agua y una toalla. El empleado le trajo lo que pidió. Ella llevó al niño a la parte trasera de la tienda le lavó los pies y se los secó. Para entonces el empleado llego con los calcetines. La señora le puso un par al niño y le compró un par de zapatos. Juntó el resto de los calcetines y se los dio al niño. Le acarició la cabeza y le dijo: No hay duda pequeño amigo que te sientes más cómodo ahora. Cuando ella daba la vuelta para marcharse, el niño le agarró la mano y mirándola con lágrimas en los ojos, le pregunto: ¿Es usted la esposa de Dios?

Ojalá que no perdamos nunca la inocencia.

Termino con este pedazo del Evangelio de San Marcos, Capitulo 10, Versículos del 13 al 16 que dicen así:

“Algunas personas presentaban sus hijos a Jesús para que él los tocara, y los discípulos reprendían a tales personas. Jesús al ver esto, se indigno y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis, porque de ellos es el reino de los cielos. Y os aseguro que quien no reciba el reino de Dios como uno de ellos, no entrará en él. Jesús los abrazaba y luego ponía las manos sobre ellos para bendecirlos”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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Ray Ortega

Ray Ortega

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Una respuesta sobre “Fe y vida: “La Inocencia””

  1. Querido Don Ray. Que buen escrito este, hoy en día hay muchos que hacen perder la inocencia a muchos niños, son personas sin escrupulos ninguno, que no deberian andar en nuestra calles, sino presos.