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Mi encomienda

Lilliam Fondeur.

Lilliam Fondeur.

La historia de los pueblos la escriben los habitantes y los cambios que son capaces de gestar. El comandante Hugo Chávez escribió su historia y con ella giró el rumbo de los pueblos de América Latina.

Chávez fue un presidente solidario y un extraordinario artífice de la unidad de América, en esto coinciden sus  amigos y detractores. Trabajó por la unión de América Latina como única forma de sobrevivir en un mundo donde los grandes se comen a los pequeños y las transnacionales aniquilan la producción local.

En los 14 años de Gobierno hubo avances importantes en programas sociales para ayudar a los más vulnerables y con la máxima de “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, mejoró el acceso a educación, vivienda y salud según afirma Amnistía Internacional.

Cada uno de nosotros recorre un camino. Yo he optado por escribir denuncias, como una manera de fortalecer el compromiso con la gente especialmente con la gente más sencilla, la más simple, la más desamparada.

Me complace escribir por aquellos que no escriben, por el que no puede escribir, por el que no tiene la posibilidad de hacerlo porque no sabe hacerlo o sencillamente, porque le robaron su voz.

En los albores del día internacional de la mujer, deseo interceder por la mujer dominicana, por esas millones de mujeres que asumen el rol de cuidadora de la familia y jefas de hogar. Las mal llamadas “madres solteras”, mujeres que asumen en exclusividad la educación y cuidados del producto de la concepción, como si se hubiesen embarazado por inseminación de semen de donantes. Son madres solteras porque el hombre las abandona junto a los hijos, en la mayoría de los casos.

Escribir es darle voz a la mujer que se parte el espinazo para abrirse un camino y abrírselo a los suyos. Esas mujeres son mi motivación a seguir insistiendo en ser visibilizadas.

Hago homenaje póstumo a todas las mujeres que han sido asesinadas por ese hombre que dice amarla, por el nefasto feminicidio, el último eslabón en el proceso de violencia contra la mujer. La expresión más primitiva de la opresión.  ¿Hasta cuándo?

“Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”  afirma Mandela.

Con sus aciertos y desaciertos, el comandante Hugo Chávez le regaló una esperanza a los pueblos de América Latina. Ojalá el destino le regale una ilusión a la mujer dominicana, ojalá.

 

www.lilliamfondeur

Dra. Lilliam Fondeur

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2 Respuestas sobre “Mi encomienda”

  1. Jose ynoa dice: 09/03/2013 a las 8:01 PM

    A las mujeres dominicana no las salva ni el medico chino.las mujeres tienen tres alternativas para librarse de esas cadenas k las atan .una,convencer,procesar y dar garantias y si por casualidad de la vida una de esas falta volvera como el cangrejo “pa tra”.

    • Si, es cierto a las mujeres no las salva nadie, porque ya es algo mental del hombre dominicano, tal vez con procesos mas fuertes se pueda aplacar un poco la violencia, pero no se detendra, no al menos en esta generacion. Por eso creo que la educacion y la propaganda en contra del abuso de genero debe dirigirse a los jovenes y adolecentes que todavia pueden cambiar esa forma desigual de tratar a las mujeres.