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La muerte que quiso Caamaño

José Báez Guerrero.

José Báez Guerrero.

En el cuadragésimo aniversario de la muerte del ex presidente Francisco A. Caamaño, tras su captura en combate contra tropas gubernamentales durante su aventura foquista de 1973, los sospechosos habituales están regodeándose haciendo lo que mejor ha hecho siempre la díscola y atomizada izquierda dominicana.

¿Que qué es? Agudizar su desunión en base a un pueril afán de vanagloria y un esfuminado histórico dentro de la mejor tradición comunista. Si siguen como van, dentro de otras cuatro décadas Duarte le quedará chiquitico a Caamaño, pero no habrá ninguna izquierda para celebrarlo.

El coronel Caamaño merece un sitial de honor entre los patriotas dominicanos por su liderazgo militar y político durante la revolución de 1965. Esa preeminencia es indiscutible por más que sus adversarios de entonces insistan en señalar sus debilidades, como haberse “plumeado” horas antes de la batalla del puente Duarte o luego dejarse envolver por inescrupulosos advenedizos que hasta el sol de hoy viven exprimiendo cada gota de gloria pese a sí mismos.

Ese presidente Caamaño, cuyo carácter debió refundirse en el crisol de la guerra patria contra decenas de miles de soldados extranjeros mejor equipados y entrenados que la tropa dominicana; ese coronel Caamaño que ante las inconsistencias de Bosch proveyó a la patria un espinazo de acero para mantener erguido el honor; ese guardia orgulloso y altivo que sin mucha consciencia política hizo lo que tenía que hacer, aún arriesgándolo todo, porque eso era lo que había que hacer; ese es un héroe que ningún dominicano serio se atreve a menoscabar, así sea sólo por respeto a sus timbales.

Pero el Caamaño que cierta claque envanecida y en pugna incesante entre si, en desacuerdo sobre casi todo, pretende venderle al pueblo como figura modélica es el despistado que cambió un inmenso liderazgo moral con pocos precedentes, cuya fruición no cuajó por impericia y malos consejos, por capitanear un pelotón de guerrilleros inexpertos e incapaces que quisieron creer, contra toda sensatez, que podrían luchar contra un Ejército y un gobierno que, por más imperfecto que fuera, era legal y legítimo.

Caamaño vino a matar guardias y policías, a subvertir su patria que anhelaba paz tras tanta sangre y guerra; ¿qué otra muerte que no fuera a tiros, aun haya sido fusilado, podía esperar un coronel desertor alzado en armas contra el gobierno?

Llamar las cosas por su nombre entraña el riesgo de la ira de los orates.

José Báez Guerrero

jbg@baezguerrero.net

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3 Respuestas sobre “La muerte que quiso Caamaño”

  1. Joseph Cabral dice: 22/02/2013 a las 11:36 AM

    Bueno Lantigua, para ser “amigo entrañable” de Donald Reid este Báez Guerrero es raro, pues su elogio del coronel Caamaño por su liderazgo en el ’65 parece muy auténtico y consistente con lo que ha escrito antes. ¿Decir que la guerrilla fue una “gallolocada” es despotricar? ¿De quién será amigo usted, del “ex guerrillero” Hermann? Ja ja ja, no relaje…

  2. Guillermo Lantigua dice: 21/02/2013 a las 9:10 PM

    Todo es según el cristal con que se miere, ¿que se podría esperar de un amigo entrañable del presidente derrocado, Donald Reid, por la acción de Caamño?: pues que diga algunos elogios, aunque dejando entrever ciertas flaquezas del héroe, para luego depotricar contra el mismo, un burgués del vecindario de Donald Reid( el señor Báez) nunca va a perdonar que un hombre patrióta(Caamaño) quitara del poder a su amigo….

  3. JUREDCOM@hotmail.com dice: 21/02/2013 a las 6:48 AM

    BUENO SENOR JOSE BAEZ ESAS SON COSAS QUE EL PUEBLO DEVE DE SAVER CON MAS DETALLES POR FAVOR O COMO DICEN LOS ALEMANES (WIE BITTE?)COMO DIJO?