El discurso del Estado de la Unión, de George Washington a Barack Obama

Barack Obama 22Washington.- El discurso del Estado de la Unión en Estados Unidos no sólo es una obligación constitucional del presidente, es también una tradición muy arraigada en el país, que espera todos los años escuchar a su mandatario dirigirse al Congreso con sus planes de gobierno, sus demandas y su visión de la nación.

Su historia se remonta a 1790 cuando George Washington, el primer presidente de Estados Unidos, pronunció su “Mensaje anual” ante el Congreso en Nueva York, entonces capital provisional del país, una iniciativa que continuó su sucesor, John Adams, pero que encontró un escollo en el tercer presidente estadounidense, Thomas Jefferson.

Debido a que la Constitución de EEUU exige al presidente que informe al Congreso “ocasionalmente” sobre el “Estado de la Unión”, Jefferson buscó la manera de cumplir con su deber pero sin comparecer en persona, por lo que desde 1801 y hasta más de un siglo después, los presidentes entregaron ese informe por escrito a los legisladores.

No fue hasta 1913 cuando Woodrow Wilson recuperó la costumbre de pronunciar el mensaje en persona.

Esa decisión llegaba tan solo unos años antes de la explosión de los medios de comunicación en el país, algo a lo que Franklin Delano Roosevelt (presidente entre 1933 y 1945) supo sacar partido, al ser el jefe de Estado que más discursos ofreció, diez en persona, y dos por escrito.

Roosevelt aprovechó las nuevas tecnologías para llegar también al pueblo. Hizo uso de la proliferación de las radios y de los informativos que pasaban en las salas de cine para hacer públicos sus discursos.

Ante la amplitud del público, los textos no solo se limitaron a enumeración de propuestas y observaciones, sino que se desarrollaron más la retórica.

Hasta 1945 no se reconoce por los historiadores la oficialidad de su nombre,”Discurso del Estado de la Unión”, mientras que a lo largo de la década de los 50, con la proliferación de la televisión, se convirtió definitivamente en una tradición ineludible para los estadounidenses.

Precisamente debido a que cada vez eran más las familias que tenían televisor en sus casas, el presidente Lyndon Johnson (1963-69) cambió la hora del discurso de su tradicional mediodía a horario nocturno, cuando más televidentes podían verlo.

Desde que se convirtiera en toda una tradición, el discurso ha sido pospuesto solamente en una ocasión, el 28 de enero de 1986, una decisión que tomó el entonces presidente Ronald Reagan al conocer el accidente que sufrió el transbordador espacial Challenger.

De todos los discursos del “Estado de la Unión”, el más largo de la historia fue el último que pronunció en su carrera el ex presidente Bill Clinton, en el año 2000, 7.452 palabras en 89 minutos de duración.

El de este año, el quinto que dará Barack Obama, será el número 92 de los discursos presenciales en toda la historia del país, y el 224 considerando todos los que fueron escritos.

Su primer discurso como presidente en 2009, apenas unas semanas después de haber tomado posesión, se centró en la necesidad de una recuperación económica inmediata en el país y en el giro que su administración suponía tras los ocho años del gobierno de George W. Bush.

En 2010 llamó al Congreso a solucionar “los asuntos pendientes”, como la reforma sanitaria que entonces lideraba, y en 2011 centró sus palabras en recuperar el ánimo perdido tras el fracaso electoral de los demócratas en las elecciones legislativas, en las que perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes.

El discurso de 2012 fue un discurso eminentemente electoral, impregnado de su cita con la reelección de aquel noviembre, así que algunos analistas apuntan a que probablemente este sea el más importante de los discursos sobre el Estado de la Nación para Obama, en el que verdaderamente habrá de mostrar cuál es su agenda política y qué espera lograr para el país.

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