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Un futuro incierto de Venezuela en disputa entre Maduro y Cabello

Nicolás Maduro (izq) es la cara más visible del chavismo desde que el mandatario lo nombró su heredero político antes de partir a Cuba. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, tiene el respaldo de las FF.AA. y mucho peso en el chavismo.

Nicolás Maduro (izq) es la cara más visible del chavismo desde que el mandatario lo nombró su heredero político antes de partir a Cuba. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, tiene el respaldo de las FF.AA. y mucho peso en el chavismo.

CARACAS, Venezuela.- A los venezolanos se les acerca el día en que Hugo Chávez, enfermo en Cuba, debe juramentar para un nuevo periodo presidencial, pero hasta ahora todo parece apuntar a que el mandatario no estará presente y ante esa posibilidad se abren varios escenarios.

En el ámbito legal, la Constitución establece en su artículo 231 que el candidato elegido para asumir la presidencia tomará posesión el 10 de enero del primer año de su periodo constitucional (de 6 años), mediante juramento ante la Asamblea Nacional (AN). Y que si por cualquier motivo no pudiese posesionarse ante ese organismo, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

En el caso de Chávez, de 58 años, muy delicado de salud tras la cuarta cirugía realizada por el cáncer que padece desde el 2011, el principal problema es que la Carta Magna establece en su artículo 233 que, cuando se produzca la falta absoluta del presidente electo antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los 30 días siguientes y que durante ese proceso se encargará de la Presidencia de la República el presidente de la AN.

El mandato recaería sobre Diosdado Cabello, reelecto ayer para el cargo por otro año. El exmilitar que participó junto a Chávez en un fallido golpe de Estado en 1992, es la figura de más peso del chavismo después del presidente y del vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, ungido por Chávez –el pasado 8 de diciembre– para que sea el candidato que lo represente en las nuevas elecciones en caso de que él no pudiera asumir, ya sea porque ha fallecido o está inhabilitado por su estado de salud.

Cabello ha planteado que la Constitución señala que en el caso de presentarse “cualquier motivo sobrevenido” el gobernante electo puede tomar posesión ante el TSJ, pero que no indica cuándo ni dónde se puede realizar ese acto.

Aunque Maduro y Cabello se presentaron juntos en distintos actos tras la partida de Chávez a Cuba, acompañados de otros ministros y jefes militares, y Maduro dijo en público sobre el presidente de la Asamblea: “Estamos más unidos que nunca”. Se teme un escenario conflictivo entre ambos.

“Si Chávez desaparece del escenario y se produce un vacío de poder, la situación se torna muy impredecible”, sostiene Michael Shifter, presidente del grupo de estudios Diálogo Interamericano de Washington.

“El que Chávez haya designado a Maduro como su sucesor le da ventaja por ahora, pero eso difícilmente dure mucho. Los otros que ambicionan el poder son astutos e implacables. Desde el comienzo, el régimen de Chávez ha tratado de acumular grandes cantidades de dinero y ahora todo eso está en juego”, añade Shifter.

En tanto, Maduro, un exconductor de autobuses, que ha sido el canciller por varios años y ahora trata de llenar el vacío dejado por la ausencia de Chávez, lidera un sector político de civiles y un mínimo grupo de militares alineados con el gobierno cubano, mientras Cabello tiene fuertes lazos con los militares (Fuerzas Armadas) y la aristocracia del petróleo.

A Maduro le costará mantener a raya las diferentes facciones que hay en el partido socialista de Chávez, según Vicente Torrijos, analista político de la Universidad del Rosario de Bogotá. “Maduro no cuenta con el carisma ni con las capacidades ni mucho menos con el capital político” de Chávez, aseguró.

Torrijos cree que el fervor inspirado por Chávez continuará, pero opina que tarde o temprano las diferencias entre sus partidarios van a “desvertebrar la revolución” y que “las fuerzas militares van a influir cada vez más en las decisiones políticas en Venezuela”.

Del lado del oficialismo, el “chavismo sin Chávez” podría seguir siendo un duro rival por la inercia que generan tantos años en el poder, sumado a la emocionalidad que despertaría el abrupto retiro de la escena política de un líder que ahora aclaman.

Si Chávez fallece, analistas aseguran que al chavismo le conviene una elección cercana para poder endosarse la gran popularidad del carismático líder. “Ningún líder alternativo del chavismo tiene la fuerza individual para ganar una elección a corto plazo sin endoso de Chávez”, opina el analista político Luis Vicente León.

En tanto, el papel de la oposición aún no está claro ni tiene candidato fijado, por ahora se cree que el elegido sería el gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles, que combatió contra Chávez en las pasadas elecciones.

La Mesa de Unidad Democrática, también baraja el nombre del alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, coordinador de la Unidad de Apoyo a las Regiones para el 16-D. Hasta ahora la oposición solo ha pedido que si Chávez no toma el mando, se aplique lo que manda la Constitución, pero no ha mostrado que se esté fortaleciendo ni desarrollando un gran plan para dar una buena pelea.

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