Mármol presenta primer libro “Poesía de José Báez Guerrero”

Durante la presentación.

Durante la presentación.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El laureado poeta José Mármol presentó en Santo Domingo la obra “Cartas de un Borrasho”, primer libro de poesía del escritor y periodista José Báez Guerrero.

El acto tuvo lugar en los salones de la Quinta Dominica, donde al mismo tiempo el artista Manuel Báez-Delgado, hijo del autor, realizó su primera exposición individual con quince óleos.

Muchos de los asistentes comentaron agradablemente cuán inusual es un acto cultural en que padre e hijo, uno escritor y otro pintor, presenten simultáneamente sus respectivas obras.

Mármol pronunció un discurso presentando la obra de Báez Guerrero, acerca de la cual dijo: “Cartas de un Borrasho es un libro inteligente, ameno, bien escrito y cargado de aciertos”. Opinó que es “un libro sabroso y gozoso”.

“Es en libro como pocos salen ya al mercado, especialmente en nuestro ámbito cultural, infestado de demasiada megalomanía y fanfarria en cántaro vacío. Un libro escrito, en sus distintas formaciones expresivas, poesía, cuento o ensayo, con dominio del idioma y con el deleite propio de quien de la escritura creativa no espera otra cosa que el goce personal y la humildad de soñar apenas con un hipotético lector”, dijo Mármol al leer su presentación.

Luego Báez Guerrero leyó dos de los poemas del libro, recibiendo un cerrado aplauso al concluir la lectura de “Lengua de Aire”, una de las poesías de la obra, que contiene también ensayos, traducciones y dos mini-ficciones, así como numerosas ilustraciones.

Al preguntársele al autor por qué había escogido este título, escribiendo “borracho” con “s” en vez de “c”, dijo: “La ebriedad nos vuelve argentinos”.

El libro, con 136 páginas, fue editado por la fundación Arte Tuto, que preside el propio Báez Guerrero, e impresa en papel satinado de ochenta libras a todo color por Editora Búho.

El autor estuvo acompañado por sus familiares Patricia Delgado de Báez, sus hijos Manuel y Enrique Báez Delgado, sus tíos Rafael Enrique Báez Pichardo y Laura Espinosa de Báez y Rafael Emilio Báez Pichardo y Heidi Balcácer de Báez, y otros parientes, amigos e invitados.

Entre los asistentes a la presentación del libro estuvieron el ministro de Cultura, licenciado José Antonio Rodríguez, el maestro Ramón Oviedo, Freddy Ginebra, Juan Ramírez y Aleida Muñoz de Ramírez, Roberto Frankenberg y Clara E. Reid de Frankenberg, Andrés E. Bobadilla y Elba Bermúdez de Bobadilla, María Perrotta, Heidi Aróstegui, Ligia Reid Bonetti, Juan Miguel Grisolía, Polibio Díaz, Carlos Fernández, José Isidro Frías, Manuel Bonilla, Pila Vega de Borrell.

Igualmente estuvieron presentes la madre del autor, doña Venecia Guerrero viuda Báez, a quien está dedicada la obra “Cartas de un Borrasho”, y Carmelín Báez Esteva, Patricia Proaño, Leo Proaño Báez, Pedro Fernando Báez, Elba Veras viuda Delgado, Manuel Delgado Veras y Ana Gilda Rodríguez de Delgado, Luis Victoria y María Eugenia Veras de Victoria y otros parientes.

También asistieron Frank Rodríguez, Lisandro Macarrulla, Saúl Santana Araujo, Josefina de los Santos, Napoléon Almonte, Irving Redondo, Ileana Montero de Atallah, Sara Guerrero de Victoria, Nancy Tavárez de Báez, Osvaldo González, José Joaquín Sosa, Beba Finke, Marcos Bisonó Haza y María Antonia Esteva de Bisonó, Rodolfo Gietz, Manuel Ramón Tapia López y Raysa Marion-Landais de Tapia.

Asistieron Luis Martín Gómez, Miguel Guerrero, Manuel A. Quiroz, Basilio Belliard, Saúl Pimentel, Julio César Arias, Jacqueline Pimentel, José Santos Taveras, José Calzada y Alejandra Pellerano de Calzada, Joaquín Albert y María Isabel Fabián de Albert, Jaime Vargas y el propietario de la Quinta Dominica, Renaud Anselin.

Presenciaron el acto, entre decenas de asistentes que colmaron las doscientas sillas colocadas debajo de una hermosa carpa instalada en la terraza de la Quinta Dominica, los señores Tito Sanjurjo, Laura Rizek, Bolívar Tapia y Alfonsina de Tapia, Rafael Octavio Johnson, Roberto Herrera, Olga Estrella, María Valera, Viola Tejada, Moisés Pellerano, José Barinas y Jeannette Giudicelli de Barinas, Ricardo Pérez, José Antonio Ramos, Franklin Mieses, Ventura García Chaljub, Alfredo Mota y Diana Sohm de Mota, Josefina de Yunén, Dominique Nadal y Adolfo Gottschalk.

Tras la presentación del libro por Mármol y la lectura de los poemas por Báez Guerrero, el director del departamento de Bellas Artes de la Escuela de Altos de Chavón, profesor Raúl Miyar, presentó al artista Manuel Báez-Delgado, explicando que algunas de las obras exhibidas fueron parte de su tesis. Luego Báez-Delgado dijo unas breves palabras agradeciendo la asistencia del público que llenó los salones y el patio de la Quinta Dominica.

Después de la parte formal del acto, fue realizado un brindis con vinos y otras bebidas, mientras el saxofonista Jean Massena interpretaba diversas piezas de jazz, bossa nova y música caribeña. Tras comenzar a las 7:30 de la noche, la actividad se extendió hasta la medianoche, con una gran asistencia de jóvenes estudiantes de bellas artes y de la comunidad de artistas de Chavón.

“Cartas de un Borrasho” es la décimo-quinta obra de Báez Guerrero, cuyo libro anterior, “Guzmán, su vida, gobierno y suicidio”, fue durante el año 2009 el libro más vendido en República Dominicana y ganador del Premio Nacional de Historia 2010.

Por su parte, Báez-Delgado concluyó sus estudios de Bellas Artes en la escuela de Altos de Chavón a principios de 2012 y actualmente reside en la ciudad de  Nueva York como estudiante en Parsons The New School for Design.

Báez-Delgado, quien se encuentra en Santo Domingo pasando sus vacaciones de invierno, dijo: “Esta primera individual consiste sólo de quince pinturas dado que otras obras en vídeo o instalaciones no se prestan para ser exhibidas simultáneamente por tan poco tiempo, pero espero poder compartir en el verano de 2013 otras obras que espero resulten interesantes y motiven no sólo el placer estético sino también meditaciones sobre cada tema”.

Quinta Dominica, en la calle Padre Billini de la zona colonial, es una casa de principios del siglo XVI que fue antiguamente parte del monasterio del Convento de los Dominicos, donde había celdas monacales que más tarde fueron aulas de la Universidad Santo Tomás de Aquino, primera de las Américas. En 1994 la casa fue restaurada por su nuevo propietario con la intención de que en sus salones y jardines se realicen actividades en apoyo de la cultura, la historia, el arte y la educación, para apoyar el crecimiento y desarrollo integral de la sociedad dominicana.

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