Perfumes históricos para mujeres míticas

Marilyn Moroe

Marilyn Moroe

Madrid.- ¿Con qué perfume dormía Marilyn Monroe? ¿Qué aroma era el preferido de Grace Kelly? ¿Cuál fue el primer perfume unisex? o qué cóctel oloroso contribuyó al baby-boom americano son algunas de las cuestiones que desvela la escritora Marie Bénédicte Gauthier en su libro “Perfumes míticos”.

Los perfumes son producto de una bella emoción, de una historia de amor, de un sueño o de una sensación especial”, explica Gauthier en su libro “Perfumes Miticos”.

Las fragancias hablan de belleza, de deseo, de sensualidad, de estaciones, de flores, de sabores e incluso de viajes. “Cada perfume evoluciona de una manera y permite sellar nuestra personalidad”, dice la estudiosa de aromas.

En 1889, el químico Aimé Guerlain creó “Jicky”, la primera fragancia unisex con notas de bergamota, palo de rosa y romero que adoraba a la emperatriz Eugenia de Montijo.

El industrial Ernest Daltroff marcó el aroma de principios de siglo XX con el perfume “Narcisse Noir Caron”, una fragancia con estela de mujer fatal en la que el azahar pierde toda su noción virginal para imponer su nota carnal.

La consagración de este aroma llega de la mano de la actriz Gloria Swanson que pronuncia su nombre con acento sensual en el filme “El crepúsculo de los dioses”.

“A Dita Von Teese le gusta usarlo en extracto para destilar un poco de peligro y sublimar sus atuendos de heroína de los años cuarenta”, dice la escritora.

Reconfortante resultó “L’Heure Bleue”, de Guerlain porque fue un aroma que “impregnó los pañuelos que las mujeres ofrecían a los soldados para fortalecer su ánimo en las trincheras”, según explica la historiadora del perfume Élisabeth de Feydeau.

También fue turbador porque interpretó un primer plano en la película “Belle de jour”, de Luis Buñuel, donde el personaje encarnado por Catherine Deneuve “revela su vertiente de sombra en la expresión de una sensualidad sumisa”, cuenta Gauthier.

Mademoiselle Coco Chanel pidió al perfumista de la corte zarina, Ernest Beaux, que ideara un perfume totalmente innovador.

El prestigioso nariz orquestó un gigantesco ramillete floral en el se combinaba la cananga, la rosa de mayo y el neroli, sobre un fondo de aroma de madera y vibrantes ondas de vainilla, “además de moléculas que se caracterizan por su olor metálico con efecto a ropa limpia”, comenta la autora.

Coco Chanel retiene la quinta prueba, de ahí el número cinco. El éxito fue inmediato, más cuando Marilyn Monroe declaró que dormía desnuda con unas gotas del preciado elixir.

Palabras que envolvieron al perfume con una aureola carnal. “Las mujeres soñaban con deslizarse con él bajo las sábanas”, dice Gauthier.

Reconocido como icono del siglo XX, el perfume, que forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York, continúa siendo el más vendido en el mundo.

Al igual que Coco Chanel, Jeanne Lanvin pide a los perfumistas André Fraysse y Paul Vacher, que elaboren un concentrado que hablara de amor.

Los alquimistas combinaron jazmín, rosa, cananga, lirio del valle y nardo, envuelto en notas de clavo y sándalo, un aroma que se bautizó con el nombre de “Arpège” y que deleitó a dos de las mujeres más elegantes del mundo: Grace Kelly y Diana de Gales.

“Joy”, de Jean Patou, exuberante perfumé que utilizaron americanas de la talla de Jackie Kennedy y Julia Roberts, fue un éxito en todo el mundo gracias al eslogan “Joy, el perfume más caro del mundo”,que formuló la cronista de cine Elsa Maxwell.

El melocotón, el almizcle, el jazmín y el nardo son algunas de las notas del corazón, “una extravagante creación que hace soñar a las mujeres que buscan un aderezo único”, cuenta la autora.

Estée Lauder, mujer de fabuloso olfato e intuición, lanzó en 1953 “Youth Dew”, un cóctel oloroso para una mujeres que amaba las notas melosas y amaderadas. “Un perfume insolente que tal vez contribuyó al baby-boom”, dice.

Cuatro años después, Givenchy crea en exclusiva para Audrey Hepburn “L’Interdit”, una fragancia fresca, que a pesar de la negativa de la actriz, se puso de venta a todo el público.

En 1970 nace “Eau de Rochas”, un aroma que ha pasado de generación a generación como su suave caricia arropada por el aroma de la verbena, el limón verde, la mandarina y la bergamota.

En 1977, Yves Saint Laurent, tras un viaje por Extremo Oriente, creo “Opium”, un olor “evocador y demoníaco”, según la autora, quien asegura que “CK One” fue en 1994 “la reinterpretación del agua de colonia en versión urbana”.

Un perfume mítico que en tan solo un año vendió más de quince millones de unidades. “Me gusta ver mi nombre en las nalgas de la gente”, declaraba Calvin Klein, tras elegir a Kate Moss como imagen del aroma.

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