Está pasando

La delincuencia gana terreno

Felipe Mora.

En las calles de la Capital y otras importantes ciudades la Policía brilla por su ausencia. Mientras, la inseguridad se apodera de ciudadanos que no tienen quien los proteja.

Sin temor a incurrir en yerros, no hay duda que la violencia se ha ensañado en la sociedad dominicana, y a todos los niveles. Cada día que transcurre, los reportes de casos de atracos, asaltos a mano armada, con su saldo de víctimas, han provocado que la población desconfíe de los métodos tradicionales para combatir la delincuencia.

Es tan así que la ciudadanía va perdiendo confianza en la Policía Nacional. Y no es para menos. La matrícula de policías en servicio no llenan las expectativas en lo que se refiere a combatir el mal, que se ha regado como pólvora por todo el territorio nacional. Pero eso no es todo. Deja mucho que desear la preparación que tiene la inmensa mayoría de esos agentes, y la disposición de servicio se mantiene en niveles exageradamente bajos.

No siempre se llega a buenos resultados en las indagatorias policiales, máxime cuando hay muertes de por medio. A voz en cuello, hay quienes aseguran que los investigadores de la Policía solo se afianzan en llegar hasta las últimas consecuencias cuando se trata de casos que trasciende la conciencia nacional. Ejemplos recientes los tenemos en el  caso del cuádruple asesinato de una pareja de ancianos y dos de sus empleadas en el sector Evaristo Morales.

También, el caso de la ingeniera Francina Hungría Hernández, de 28 años, que perdió la visión de un ojo luego de ser baleada en la cara el pasado viernes 23 por elementos desconocidos para robarle su vehículo en la calle Miguel Ángel Báez Díaz, del sector Piantini. Por la presión popular y la consternación que provocó, la Policía ha tenido que emplearse a fondo en ambos casos. Al menos en el primero todos los cabos están atados, según se ha dado a conocer, pues todos los involucrados están tras las rejas.

No es un secreto para nadie, los casos delincuenciales están a la orden del día en este país, y los reportes llegan con asiduidad desde todos los rincones de la geografía nacional, en unos más que en otros.

Ni la Policía, ni los organismos de seguridad dan abasto para contrarrestar esa situación. Aparte de lo desigual que es la proporción del número de personas por cada policía, hay que tomar en cuenta los niveles de preparación de nuestros policías para enfrentar casos de atracos, sicariato, asaltos callejeros, etc.

El programa de Barrio Seguro, puesto en práctica durante la gestión de gobierno de Leonel Fernández, y que con tanta fanfarria se anunció y se extendió a través de distintas comunidades del país, en resumidas cuentas no surtió los efectos esperados. En los mismos sectores donde opera, la delincuencia ha sido por sus fueros.

En agosto último, medios informativos daban cuenta que establecimientos como farmacias, colmados, bancas y salones de belleza ubicados en distintos sectores de la Capital y la provincia Santo Domingo se han convertido en grandes jaulas de hierro, debido a la protección que les han anexado sus dueños, en procura de impedir el acceso de delincuentes que saltan por encima del mostrador y someten a propietarios y dependientes para cometer sus robos.

La vigilancia policial se limita a que prácticamente pasa desapercibida. Hay miles de destacamentos infuncionales, en todo el territorio nacional. Cuando un ciudadano a acude a uno de estos lo más que pueden hacer es recibirle la denuncia o querella. Pero nada más.

Hay destacamentos que se caracterizan porque solo sirven para recibir presos que hacen patrullas en redadas, especialmente motoristas.

Aquí hay policías que solo lo aparentan, y no tan bien, cuando están de servicio, y siempre y cuando sea con un superior al lado.

Sabemos que los policías no pueden escenificar públicamente sus quejas por el reducido salario que reciben. Pero es un secreto a voces que miles de agentes aplican el “paso de jicotea” al momento de tener que involucrarse en un caso o en un operativo.

En medio de todas estas debilidades, creemos debe hacerse realidad una efectiva reforma policial. Eso implicará erradicar las lacras de la institución, adecentar las distintas instancias de esta, y que cada efectivo asuma con la consabida responsabilidad su rol como tal.

En su discurso de este martes, el Presidente Danilo Medina refirió que a partir de enero próximo se pondrá en marcha el plan nacional de seguridad ciudadana, para lo cual se cambiará la imagen de la Policía Nacional, y que sus miembros serán dotados de salarios dignos. La puesta en servicio de un 911 que funcione, a través de un plan nacional de emergencia, fue otra iniciativa que anunció el mandatario.

Y para que todo esto pueda hacerse realidad, debemos proclamar aquí que el Presidente Medina ha expresado estar interesado en una verdadera reforma de la Policía, que tanta falta hace.

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Felipe Mora

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