Más de lo mismo en esas cumbres

VENTANA: Desde sus inicios hace 21 años en Guadalajara, pasando por Madrid, luego Cartagenas de Indias, Bariloche, Viña del Mar, Bávaro, Mar del Plata entre otras capitales y enclaves turísticos hasta llegar a Cádiz, las Cumbres Iberoamericanas no han dejado de ser “más de lo mismo”.

A partir del 18 de julio de 1991, cuando en la turística ciudad de Guadalajara, México, se inauguróla I Cumbre Iberoamericana, bajo el lema de “El Fuego Nuevo”, 21 años después son muchas las exposiciones, mucho más los viajes emprendidos, miles de millas de vuelos recorridas, incalculables las botellas de buen vino descorchadas, toneladas de excelente comida gourmet servida, y tampoco nunca se sabrá del derroche de recursos en cuanto a brindar seguridad a los dignatarios participantes en las 22 cumbres que han tenido lugar hasta ahora.

De igual manera, cada evento de eso, que tiene lugar año tras año en un país distinto, el hecho de dislocar la acostumbrada cotidianidad de sociedades enteras, trastornando su sistema de tráfico, poner todo patas arriba, a la gente y las cosas en esos lugares, por el solo hecho de recibirlos en las ciudades escogidas, resueltos a “llevar soluciones” a los problemas regionales, y por qué no, con ínfulas de hacerlo para todo el mundo.

Hasta hay gobernantes en la región que en determinadas ocasiones todo indica “se han jartado” de acudir a esas cumbres, y declinan su participación en una figura de segundo orden, como el vicepresidente, o en su defecto el canciller.

Demasiadas han sido las promesas hechas por gobernantes de turno que han ido y venido en el acontecer de sus respectivas naciones. Aparejado con toda esa verborrea que se ha gastado, también hay que incluir la erogación de millones y millones de dólares en gastos superfluos para que esos eventos se celebren por todo lo alto, y con toda la majestuosidad que se le confiere.

Pero en todo ese trayecto de tiempo, qué de positivo para la sociedad latinoamericana y española han tenido esas cumbres, que en algunas oportunidades, por no decir en casi todas, han resaltado más por casos anecdóticos que han ocurrido en medio de los debates que por los resultados y conclusiones.

Debemos remontarnos a la cumbre celebrada en el 2007 en Santiago de Chile, cuando el mundo estuvo más atento al incidente escenificado entre tres presidentes participantes y una frase dicha por el Rey de España.

Tal como lo explica Wikipedia en su página relativa a la celebración de la XVII Cumbre Iberoamericana: “Los enfrentamientos entre los jefes de Estado de Venezuela, Nicaragua y España, sobre todo el ¿Por qué no te callas? De Juan Carlos I de España a Hugo Chávez, y el conflicto entre Argentina y Uruguay por plantas de celulosa, fueron los principales incidentes en el evento resaltados por la prensa mundial”.

Esos dos incidentes tuvieron mucho mayor repercusión en el mundo, en lo relativo a ese evento, que los compromisos asumidos por los jefes de Estado y de Gobiernos participantes, que se comprometieron “a cumplir antes del 2015 las Metas del Milenio. También se declaró el 2008 como el ‘Año Iberoamericano contra todas las formas de Discriminación”.

El “por qué no te callas” que le expectó El Rey Juan Carlos a Hugo Chávez se convirtió en esos momentos en un producto que perduró por semanas en prácticamente todos los medios informativos a nivel global que el hecho de que en las conclusiones de la cumbre se anunciara la creación de un Fondo de Agua, cuyo objetivo era llevar agua potable a 58 millones de personas que para entonces no tenían acceso a ese servicio en Iberoamérica. ¿Qué les parece?

Títulos extravagantes en esas cumbres los ha habido de sobra. En los 21 años que distan desde Guadalajara hasta Cádiz, pasando por Bávaro, cuando se celebró en 2002 en República Dominicana, el mundo latinoamericano e ibérico ha tenido que soportar esos encuentros, que nos saturen por los tantos títulos y que, en fin de cuenta, muy poco aportan en lo que tiene que ver con el desarrollo y el devenir histórico de nuestras sociedades.

Y para muestra de lo que decimos, he aquí los temas y títulos con que han sido bautizadas las distintas cumbres: Creación de nuevos instrumentos operativos que permitan la cultura de cooperación.

Un programa para el desarrollo, con énfasis en el desarrollo social; Comercio e Integración como Elementos del desarrollo Iberoamericano; La educación como factor esencial del desarrollo económico y social; Gobernabilidad para una democracia eficiente y participativa.

También, Los valores éticos de la Democracia; Los Desafíos de la Globalización y la Integración Regional; Iberoamérica y la situación financiera internacional en una economía globalizada; Infancia y adolescencia: un nuevo proyecto para un nuevo siglo; Gobernanza y desarrollo en la sociedad de conocimiento; Iberoamérica ante la crisis global; Iberoamérica: Migraciones, Un desafío global. Desarrollo e inclusión social; Juventud y Desarrollo; Innovación y Tecnología;

Educación para la Inclusión Social; Transformación del Estado y Desarrollo; Una relación renovada en el bicentenario de la Constitución de Cádiz.

Dadas las situaciones que padecen nuestros pueblos, de todo ese juego de palabras, que tan bien pueden sonar cuando son expresadas por gente de destilada sapiencia, podemos decir que desde el río Bravo hasta la Patagonia, y siguiendo por la península Ibérica, en Europa, lo que la gente llana y sencilla padece hoy día es una muestra palpable de que poco han podido hacer las cumbres iberoamericanas en los 21 años que llevan éstas a favor de nuestras sociedades.

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Felipe Mora

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