Juan Vicini advierte consecuencias de imponer la reforma fiscal

Juan Vicini.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El empresario Juan Bautista Vicini Lluberes advirtió sobre las consecuencias que se derivarían de “cometer el error de pasar una reforma fiscal fuera del marco de un pacto y un compromiso colectivo”.

En una amplia reflexión personal publicada en su cuenta de Facebook, el joven dirigente empresarial considera que el sacrificio es el único remedio a los desvíos fiscales causados por fuerza mayor, pero dice que, “como todo remedio, debe ser diluido, paulatino y transitorio. No puede ser todo de un golpe, concentrado y permanente”.

A continuación, el texto íntegro de la reflexión, una especie de credo o paradigma fiscal:

”Yo Creo en Danilo Medina, nunca he creído en una persona más que lo que creo en él. Creo sinceramente en que este país nunca ha tenido mejor chance de reformarse que el que tiene ahora con él. Y creo que todos deberíamos darle el tiempo para que junto a su gabinete prepare el mejor presupuesto que jamás se ha preparado, aunque sea mayor. Y que le demos el tiempo para que pueda elaborar la Reforma Fiscal y Energética que logre lo que él quiere para su país. Y que hasta entonces confiemos en él y que ejecute el presupuesto como ésta por grande y desviado que sea yo sé que él lo manejara con la alta prudencia y responsabilidad natural en él.

Yo soy Juan Bautista Vicini Lluberes

Yo gano un sueldo fruto de la calidad y cantidad de esfuerzo que empeño por mi trabajo y por la empresa a la que me enorgullece pertenecer. Todo lo expuesto a continuación es mi opinión personal. Y no la de mis empleadores. A quienes invito a que nos acompañen con su pacto individual.

Soy un ciudadano de la República Dominicana así como uno de los contribuyentes registrados en el sistema fiscal de mi país. Gozo de mi pleno derecho de libertad, y cumplo con mi deber de contribuir, de acuerdo a las disposiciones de la Constitución, con mi justa proporción del gravamen correspondiente a mi nivel en la escala de ingresos par a las personas físicas.

Con un monto que en el año fiscal que terminó el 31 de Diciembre del 2011 sumo el monto acumulado de $x,xxx,xxx.xx pesos dominicanos.

Consecuentemente acepto el reto pautado en este foro, frente al país y frente a todos, de presentar de manera individual, y libre mi posición en virtud de mi compromiso para que pueda ser tomado en cuenta por las cámaras del Congreso Nacional, lo que declaro a continuación;

Mi PACTO FISCAL:

Yo creo en la República Dominicana, en su Constitución, y en sus Leyes

Yo creo en mi derecho a ser libre y en mi deber a ser racional frente a los demás, que a su vez tienen el mismo derecho y el mismo deber.

Yo creo en el Sistema Fiscal

Yo creo en que los instrumentos fiscales son herramientas validadas para expandir y contraer la economía, y que deben fijarse y mantenerse por periodos amplios y que deben responder y concordar con el plan de desarrollo de la nación a largo plazo.

Yo creo en la Contribución; en que las áreas donde el país brinda las condiciones para la generación sostenible de riqueza aporten una justa y balanceada proporción a fin de que el estado pueda garantizar nuestra soberanía y seguridad, un marco jurídico eficaz, digno y donde prime la rectitud y la justicia. Y que invierta en donde el mercado no lo logra mitigar la marginación de sectores, y la polarización económica, a través de la inversión en infraestructura básica. Y a través de la educación y capacitación técnica, a si como con las herramientas a su disposición dentro de su política fiscal si aplicase.

Yo creo en el sacrificio; en que la humanidad ha derivado su mayor avance por su capacidad de convivencia en sociedades cívicas, y que lo a logrado por la capacidad de entrega natural en cada ser humano por el bien de la sociedad. Así como creo en la admiración y el respeto merecido, hacia aquellos que en el pleno ejercicio de su Libertad aportan soporte más allá de su propia carga. Que el sacrificio es el único remedio a los desvíos fiscales causados por fuerza mayor, pero como todo remedio debe ser diluido, paulatino y transitorio. No puede ser todo de un golpe, concentrado y permanente.

Yo creo que el enfoque principal de ese sacrificio debe dirigirse a apoyar el fortalecimiento del núcleo familiar, la salud y la capacitación de los más jóvenes, así como el feliz descanso pleno y satisfactorio de quienes se retiran después de una vida de empeño y afán. Así como creo en la misericordia; en el sacrificio de los que pueden por los que sufren de discapacitación.

Yo creo en nuestra soberanía y en la protección de la misma, en que cada ciudadano tiene el deber de defender lo nuestro sobre lo ajeno y debe cuidar celosamente las estructuras que nos sostienen, y de enfrentar las fuerzas que actúen en su contra.

Yo creo en el derecho a la vida y al ejercicio libre y digno de la misma, y creo en que los requerimientos básicos para hacerlo no deben sufrir de ningún gravamen.

Yo creo en los instrumentos que de manera justa progresiva y proporcional gravan el consumo superfluo, que todo lo que se consume por gusto y no por necesidad aporte en justa proporción al sistema fiscal.

Yo creo en la igualdad de condiciones y en que, lo que se le grava a uno no se le puede exonerar a otro que compite en el mismo mercado.

Yo creo en la libre empresa, en el derecho al trabajo, y en el honor de quienes compiten contra si mismos por virtud de la autosuperación.

Yo creo en la mínima justa remuneración. A nadie se le puede exigir que empeñe su capacidad y su esfuerzo por una compensación que no rinda para ejercer su derecho a la vida digna y un descanso satisfactorio.

Yo creo en el derecho al descanso, y en la libertad de cada uno de acotejar los tiempos de descanso contra los de trabajo siempre que sea en una medida razonable y que no sacrifique la calidad de sus obligaciones contractuales.

Yo creo en los incentivos y las exenciones fiscales, como herramientas del sistema fiscal válidas, siempre que se fundamenten en garantía a los derechos fundamental de cada ciudadano, igualar las condiciones de inversión con los mercados con que competimos, generar crecimiento en industrias con las que no contamos y en las que se entiende que se podría llegar a competir, y para agregar al sistema fiscal nuevos o futuros contribuyentes.

Yo no creo en los escudos fiscales, en el aprovechamiento de las exenciones para exonerar lo que de otra manera tributaria. Yo no creo en la evasión, en lo que va más allá de simple eficiencia fiscal y pasa a ser una injusta ventaja sobre el que asume su deber a la justa contribución.

Yo creo en la libertad de negociación, de pactar condiciones en un contrato y de una compensación, así como en el derecho de exigir siempre que sea convenido con antelación, una remuneración justa de acuerdo a la calificación que cada uno le da a su propio esfuerzo y a su propia capacidad. Como también creo en el derecho que tiene cada uno de trabajar sin que le obligue, igualmente creo que cada uno tiene el derecho que no se le obligue que otro trabaje para él. Sin lugar a duda y bajo ninguna condición acepto valida ni correcta ningún planteamiento que defienda el derecho a ser una botella ni el derecho a recostarse sobre el trabajo y el empeño de los demás. Y creo en la penalización judicial compensatoria al que obligue su sustento sobre el esfuerzo de otro, pagadero o en metálico o en trabajo comunitario contra dieta.

Yo Creo en el derecho al beneficio, en que cada persona se merece el exceso del fruto de su dedicación al trabajo después de la justa contribución , independientemente de donde trabaje siempre que esto sea claramente transparente y al pleno conocimiento de su empleador.

Yo no creo digno del honor de trabajar para los ciudadanos de la República Dominicana, a aquellos que no tienen ni la convicción ni el coraje de contribuir justamente la proporción debida sobre la totalidad de lo que han ingresado, ni de rendir cuenta frente a su empleador para que este juzgue por si solo si lo remunerado guarda concordancia con el fruto de su capacidad y de su entrega.

Yo creo en la reinversión, que el motor del desarrollo es la inversión en las áreas que generan productividad y que la primera vocación del capital debe ser el fortalecerse a si mismo a través de las empresas que lo generan

Yo Creo en la anticipación paulatina y balanceada del tributo, como medida armonizadora del flujo de caja del Tesoro para minimizar el acceso innecesario al crédito a corto plazo.

Yo creo en que el impuesto sobre los ingresos, el impuesto a los dividendos, y el impuesto a la ganancia de capital, son el uno y único gravamen a la generación de valor que es el motor del crecimiento y el desarrollo. Creo en que cada uno debe solo gravar el valor residual no captado por los otros, y que de no ser así los considero una doble tributación.

Yo no creo en ningún gravamen que confisque el crecimiento y la generación de valor de un patrimonio sobre el otro. Y no creo en ningún gravamen que confisque valor patrimonial, sin que se transparente claramente y públicamente dentro de las disposiciones que establece la Constitución la efectividad y justificación y razonabilidad de tal nacionalización de un activo.

Yo creo en la regulación del Sistema Financiero y de cualquier industria donde se apalanca discrecionalmente la riqueza de terceros Y creo en la responsabilidad fiduciaria de los que los que dirigen las empresas de intermediación financiera (demostrado por hechos).

Yo no creo en gravar el capital de crecimiento de una empresa de intermediación financiera por una proporción del capital financiero de sus clientes.

Yo creo en el Sistema Monetario, como garante transaccional y como guardián de la virtud del dinero como instrumento eficaz para transportar y almacenar la energía cinética e intelectual que proviene del empeño y el afán de cada ser humano libre racional trabajador contribuyente y dispuesto al sacrificio justo. Sin embargo creo que la política monetaria debe guardar estricta contextualidad con las realidades del Mercado.

Yo no creo en la retención involuntaria, creo en que cada persona física y jurídica tiene derecho a declarar su propia contribución.

Yo creo en el verdaderamente Excelentísimo Señor Presidente Constitucional de la República Dominicana, licenciado Danilo Medina Sánchez. En que es de hecho, y de esto soy fiel testigo, un hombre íntegro, inteligente, patriota pragmático, trabajador firme, recto, franco, bondadoso y de buena voluntad. En que nunca hemos estado más cerca que con el que por fruto de su buen ejemplo el país se encauce de manera definitiva hacia un porvenir sostenible de progreso equidad y desarrollo.

Yo creo en el Congreso Nacional y en sus cámaras, como cuerpos legislativos y representativos.

Por esto último y por todo lo anterior le pido a su pleno indistintamente de su afiliación partidaria, que confíen en el Presidente también, que confíen tanto en él que NO LE PERMITAN COMETER EL ERROR de pasar una reforma fiscal fuera de el marco de un pacto y un compromiso colectivo, porque el déficit que enfrentamos no es tan solo el fiscal, estamos frente a un déficit estructural, comercial, energético, y moral de los cuales solo se sale con demostraciones de credibilidad generando la confianza de toda una población. Confíen en el y no aprueben el presupuesto nacional ni la reforma fiscal hasta el 27 de febrero y recíbanlo en el Congreso y después de oír su rendición de cuenta sobre un presupuesto regido por el anterior mas amplio y mas deficitario, habiéndole dado el beneficio de la duda sobre su correcta y discreta ejecución juzguen como se desempeñó que yo sé que será magistralmente y preséntenle al final de su disertación y descargos correspondientes los proyectos de leyes debidamente consensuados, profundamente desmenuzados, y proactivamente construidos, para el presupuesto 2013, para una reforma fiscal histórica, y una reforma energética determinante y sostenible.

Esta es mi singular e independiente opinión como individuo en el pleno ejercicio de mi derecho a la libertad. Soy uno de los 120,000 dominicanos que contribuimos al impuesto sobre los ingresos, y trabajo para una gestora de fondos de inversión que concentran inversiones en más de 40 de las más o menos 600 empresas que contribuyen al impuesto sobre los ingresos de empresas.

Este es mi pacto con el Gobierno y creo en cualquier Reforma que tome en cuenta mi opinión. Estoy abierto siempre a que se me convenza de una mejor opinión.

Yo tengo preferencia por lo que es “hecho en República Dominicana”.

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